Una verdad desagradable no vende

Marion Nestle vuelve a las andadas. Esta vez con un libro en el que expone, sin pelos en la lengua, la manera como la industria alimentaria manipula la investigación científica para aumentar sus ganancias.

La televisión, la radio, la prensa seria y la no tan seria, y los contenidos de Twitter, Instagram, Facebook e incluso LinkedIn, hablan constantemente sobre alimentos y salud… los medios de comunicación y redes sociales andan repletos de noticias con titulares tipo “el aguacate es la viagra natural al estimular el apetito sexual”, “un estudio reciente demuestra que el chocolate es saludable para nuestro corazón” o “se ha visto que el yogur previene la diabetes tipo 2, etc… Estamos siendo bombardeados constantemente con asombrosas noticias sobre las propiedades de los alimentos que se plantean como ciencia y que, sin duda alguna, influyen en lo que comemos. Sin embargo, como explica Marion Nestle, estos estudios son más marketing que ciencia y a menudo son pagados por las propias compañías que producen y venden esos alimentos. Puede tratarse de un estudio respaldado por Coca-Cola que habla de que el ejercicio ligero neutraliza las calorías que ingerimos de más, o de un grupo de investigadores patrocinados por una empresa productora de arándanos que proclaman que esta fruto rojo previene la disfunción eréctil. La industria alimentaria sabe muy bien como convertir la investigación en un gran beneficio. Pero ha llegado el momento de dar prioridad a la salud pública, tal como dice Marion Nestle.


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Os presento el último libro de Marion Nestle, Unsavory truth, que traducido al español seria algo así como “La verdad desagradable”. Se trata de un texto escrito con gran rigor y desde una visión muy crítica, en el que la autora nos revela como la industria alimentaria manipula la ciencia de la nutrición y nos sugiere (Marion) lo que podemos hacer al respecto.

El libro será publicado a partir del 30 de octubre del 2018, y espero y deseo, que no tarde demasiado en traducirse al español.

Marion Nestle ha accedido a que le haga una entrevista que seguro resulta de vuestro interés. A mi me ha sido muy grato poderla hacer. Siempre es un placer (y un gran privilegio) hablar con una de las voces más críticas y argumentadas del panorama de expertos en nutrición del mundo.


¿Miente Coca-Cola al “sugerir” que mientras te mueves lo suficiente no tendrás problemas para beber refrescos sin límite?

“Mentir” es demasiado fuerte. Digamos que es engañoso. La actividad física es extremadamente importante para la salud. Es solo que casi nadie puede hacer suficiente actividad física para compensar el exceso de comida.

¿Un sistema político democrático y transparente es capaz de regular por si solo la relación entre industria, investigación y salud pública?¿Qué agentes son necesarios para regular esta delicada relación?

La democracia y la transparencia pueden ayudar enormemente a poner algunos límites sobre la presión que ejercen las corporaciones sobre gobiernos, académicos y profesionales de la salud. Los gobiernos deben equilibrar el apoyo a las diversas partes interesadas. En este momento, el balance favorece a las empresas sobre la salud pública. Entonces la pregunta debería ser cómo se deben reequilibrar esos apoyos.

En España el código PAOS establece un conjunto de reglas éticas que guían a las empresas adheridas en el desarrollo, la ejecución y la difusión de sus mensajes publicitarios de alimentos y bebidas dirigidos a los menores de edad para evitar una presión publicitaria excesiva sobre ellos. Pero no es ley. ¿La salud pública siempre tiene que pasar por el establecimiento de normas y leyes?

Las corporaciones tienen mucho más dinero que los defensores de la salud pública y este desequilibrio en los recursos pone a la salud pública en desventaja. Ahí es donde entran los gobiernos, o deberían entrar.

¿Habría avanzado tanto la ciencia de la nutrición sin la financiación de la industria alimentaria?

En los Estados Unidos, la gran mayoría de la ciencia de la nutrición fue financiada por fuentes públicas. La financiación de la industria alimentaria casi siempre está dirigida al marketing, no a la ciencia básica.

¿En las escuelas de medicina y nutrición es necesario enseñar a trabajar respetando los conflictos de interés?

Creo que sí. Para las escuelas de medicina, la necesidad es obvia: más de medio siglo de investigación demuestra los efectos corruptos de los fondos farmacéuticos en la investigación y la práctica médica. La investigación sobre los efectos de la financiación de la industria alimentaria es mucho más reciente, pero también sugiere que se necesita una mejor comprensión de cómo las corporaciones ejercen su influencia.

¿La industria alimentaria es tan política y económicamente poderosa como la industria farmacéutica, del alcohol o del tabaco?

La situación de los alimentos es diferente de los fármacos, el alcohol y el tabaco. Esos son productos únicos, que no son necesarios para la vida (a excepción de ciertos medicamentos, tal vez). Pero debemos comer para vivir y nuestras dietas contienen una gran cantidad de alimentos y bebidas diferentes. Ningún alimento o bebida hace tanta mella en nuestra salud, lo que importa es la totalidad de la ingesta. Esto hace que la investigación sea más complicada. Aun así, los paralelismos son sorprendentes.

Si todos comieran de manera saludable, ¿terminaría uno de los principales argumentos de la industria de los suplementos dietéticos?

Los suplementos dietéticos ya han demostrado ser ineficaces para mejorar la salud de las personas que tienen suficiente y variada comida a su alcance. La industria de los suplementos vende sus productos al inducir la falta de confianza en la ingesta dietética. La gente piensa en que sus dietas son inadecuadas en nutrientes esenciales, aunque hay poca evidencia que respalde esa idea. En nuestro tiempo, la principal problema con las dietas es que comemos demasiado. Los suplementos no ayudan con ese problema.

He leído en un artículo que hay un gran porcentaje de productos dietéticos en los EE. UU. Que tienen sustancias farmacéuticas agregadas y, obviamente, no declaradas (estimulantes sexuales, productos para perder peso y mejorar el rendimiento deportivo, etc). ¿Cómo lo interpretas?

La industria de los suplementos en los Estados Unidos no está regulada en gran medida debido a la ley del Congreso. Esa situación no cambiará hasta que el Congreso actúe para regular esta industria.

¿La industria alimentaria es la única responsable de la epidemia de obesidad?

¿Enteramente? Por supuesto que no. Lo explico de esta manera: a principios de la década de 1980, la población producía más alimentos de los que necesitaba y los alimentos tenían que venderse. Wall Street cambió la forma en que evaluaba a las corporaciones para exigir rendimientos de inversión inmediatos y más grandes. Las compañías de alimentos, que ya tenían que vender en un mercado extensivo, hicieron que los productos estuvieran disponibles en formato 24/7 (24 horas al día los 7 días de la semana), en todas partes y en grandes porciones. La gente cada vez comía más y más a frecuentemente, y ganó peso. Las porciones grandes por si solas ya pueden explicar la obesidad (las porciones más grandes tienen más calorías).

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Una obra del artista chino Ai Weiwei @aiww muestra el logo de la compañía Coca-Cola estampado en una tradicional cerámica.

¿Qué podemos hacer los consumidores para no estar tan influenciados por la industria en nuestras decisiones dietéticas?

Necesitamos responsabilizar a los gobiernos de la promoción de la salud pública.

¿Qué podemos hacer los dietistas para evitar que la industria alimentaria nos influya tanto y así podamos ser más objetivos al aconsejar a nuestros pacientes?

No soy dietista, pero creo que es fundamental para los dietistas no ser cooptados por las compañías de alimentos. Las sociedades dietéticas no deben permitir que las empresas alimentarias las financien.

¿Estamos viviendo en una “era de conspiración” en la que nos sentimos prisioneros por los diseños de la industria alimentaria?

No es conspiración; es lo que sucede en la forma normal de hacer los negocios. Es por este motivo por el que son necesarias algunas restricciones en las prácticas corporativas.

Respecto a la transparencia y el control de la relación entre la industria, la investigación y la salud pública, ¿estamos viviendo la mejor época? ¿Los tiempos pasados ​​son peores o mejores? ¿Y el futuro?

En los Estados Unidos, hubo períodos de regulación más estricta de las prácticas corporativas. En este momento, estamos en una era en que nuestro gobierno favorece a las empresas sobre la salud pública.

¿Sería posible el conocimiento que se está generando sobre estos temas sin redes sociales?

La prensa estadounidense está tomando la delantera en exponer la influencia corporativa.

Existe una relación inversamente proporcional entre el coste por caloría consumida y el coste en la salud de los problemas que esto produce. Pero aún vivimos más años que la generación de nuestros abuelos. Aparentemente puede parecer una contradicción. ¿Quién gana con todo esto?

Las personas más sanas son las que tienen más dinero y educación. Los ingresos y la desigualdad educativa son las mayores amenazas para la salud pública.

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La autora de “Unsavory truth”, Marion Nestle.

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