La obesidad precisa de un cambio profundo de hábitos de vida para solucionarse

Seguir un plan de alimentación adecuado, simultáneamente a un plan de ejercicio físico y de una serie de acciones que conduzcan a un cambio conductual, son aspectos a trabajar en profundidad para solucionar la obesidad.

Abordar la obesidad exclusivamente desde un punto de vista dietético, en la mayoria de los casos está condenado al fracaso, a medio o a largo plazo. Las emociones relacionadas con la alimentación hay que gestionarlas con acierto. Hay que saber manejarse en un entorno que conduce a comer de forma no adecuada, y para ello se necesita tener herramientas apropiadas. Hay que interiorizar la necesidad de romper con el sedentarismo con la práctica regular y diaria de actividad física, ejercicio o deporte. Hay que conocer los alimentos y su correcta utilización para poder ser responsables de la propia dieta. En definitiva, la obesidad, cuando tiene un origen conductual, puede ser reconducida mediante el establecimiento de unos nuevos hábitos de vida.

Necesitamos de buenos programas de tratamiento, en grupo o a nivel individual, que trabajen de forma transversal todos los aspectos antes comentados. No basta con proponer una dieta y aconsejar sobre el ejercicio…., hay que ir más allá. Una buena tutela inicial, a la larga da un resultado mejor. Y hay que tener en cuenta que un mismo programa puede ser útil para un perfil determinado y para otro no, por lo que hay que diseñar programas para diferentes tipos de personas. El último objetivo terapeutico debe ser alcanzar la completa autonomía en lo que al mantenimiento de hábitos de vida saludables se refiere.

Hay compañías de seguros en EEUU que ya ven la utilidad y rentabilidad de estos programas. En Europa también se empieza a trabajar en esta línea. En España hay programas que ya están funcionando.

En movimiento es un muy buen ejemplo de programa de tratamiento de la obesidad, enfocado a  niños y adolescentes.

El siguiente paso lo debe dar la salud pública (la de todos) y apostar por este tipo de tratamientos de forma convencida, asignando los recursos necesarios para implementarlos en su red de servicios. Se trataría de una clara y rentable inversión de futuro.

Así lo dice este estudio: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_126675.html

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  2. Pingback: Obesidad: factor de riesgo para el cáncer | El Piscolabis

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