Runner, ¿cómo vas de actinobacterias?

El ejercicio es una actividad natural que ayuda a que nuestro cuerpo se mantenga saludable y funcione bien. La falta de ejercicio es una causa importante de obesidad, diabetes y enfermedades cardíacas (entre otras enfermedades) Y también de mal humor o tristeza.

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¿Eres corredora de alta o de baja capacidad? La genética marca, y tu flora bacteriana también.

La capacidad de hacer ejercicio viene bastante determinada por la genética y por el entorno en el que desarrollamos nuestra vida.

Se ha podido determinar en ratas de laboratorio hasta qué punto la genética marca la capacidad de hacer ejercicio. Esto se ha hecho criando ratas con una genética similar y en un mismo entorno, y diferenciándolas entre corredoras de baja capacidad y  corredoras de alta capacidad. Los roedores de alta capacidad puede utilizar un mayor volumen de oxígeno por minuto que los de baja capacidad (cuanto más capaz sea de consumir oxígeno, más rápida y/o resistente puede ser), y ante unas mismas condiciones tienen más tendencia a desarrollar obesidad, hipertensión, enfermedad cardiovascular, depresión, e incluso a tener una memoria más lábil que los de alta capacidad.

En humanos, también se puede diferenciar entre corredores de alta capacidad y de baja capacidad. Los corredores de alta capacidad han heredado genes que promueven su capacidad y disposición para hacer ejercicio. Los corredores de baja capacidad no han heredado dichos genes y no tienen utilizan el oxigeno de una forma tan abundante y eficaz, pero si que tienden a mantenerse con un estilo de vida más sedentario y a aficionarse a hacer “sofing” y ver la tele con cierto grado de adicción. Hay algunos de estos genes que ya se se han identificado, pero muchos otros aún no.

Ya hace tiempo que se relaciona la flora bacteriana con diferentes enfermedades.  Existen decenas de trillones de bacterias en el intestino, que incluyen más de 1.000 tipos diferentes de estos microorganismos. Lo que es asombroso es la gran diferencia que hay en la microbiota intestinal entre un corredor de alta capacidad y uno de baja capacidad. Por ejemplo, podemos observar que las actinobacterias son una determinada clase de bacterias que abundan mucho más en el aparato digestivo de un corredor de alta capacidad que en el de baja capacidad, tanto en número de especies diferentes pertenecientes a esta clase como de individuos totales.

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Actinobacterias

Todavía no está del todo claro, pero el control sobre las bacterias intestinales podría ser un nuevo enfoque terapéutico para tratar las enfermedades relacionadas con la baja capacidad del ejercicio, tales como obesidad, diabetes o enfermedad cardiovascular. Aunque eso no significa que tomando un probiótico (comprimidos con bacterias “buenas” en su interior que ingerimos puede modificar nuestra flora intestinal) o mediante un trasplante de heces (ya se están haciendo para tratar problemas como el colon irritable o a enfermedad de Crohn) ya tengamos la solución de nuestros problemas. Hay que hacer otras cosas al respecto, como comer de forma saludable. Leer este artículo sobre la salud intestinal.

 

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