La Liga de las Estrellas ya está aquí

Me gustaría hablar del deporte, pero esta vez fuera del ámbito de la salud. Bueno, en realidad no del todo.

Considero el deporte como un producto de la sociedad del bienestar, donde se utilizan ciertos valores (superación, cohesión de equipo, sacrificio y esfuerzo, poder,…), ligados a través de una competición reglada y potenciados mediante una identidad nacional (u otras) para dar beneficio a un sinfín de intereses económicos y políticos. ¿O no? ¿Demasiado radical en mi opinión? Seré bueno: también es pedagógicamente útil para que los niños aprendan ciertos principios y valores, últimamente un poco en desuso, por cierto.

El ejercicio físico es la actividad física, con ciertas reglas, métodos y objetivos. Sin competición. Pero también pueden cohabitar con él ciertos valores e intereses comerciales. Todo un mercado.

Y la actividad física es el movimiento consciente del propio cuerpo. Nuestro organismo es puro movimiento. Si decidimos pararlo, enfermamos.

Probablemente, los puristas me “pondrán a caldo”. Pero este es mi parecer, tal como yo entiendo esos conceptos. Y esto no es un sesudo libro de texto o tratado sobre el deporte (ni lo pretende ser). Es una simple opinión.

Yo soy de esos que de vez en cuando se apunta a alguna carrera de montaña o ultra-trail, disfrutando del ambiente competitivo y queriéndose superar a si mismo. En plena naturaleza. Para pasar un buen rato, primero adrenalítico y después endorfínico, sin más. Pero este no es el deporte que ocupa páginas en los diarios, que levanta pasiones blau-granes, rojas o blancas (por poner los ejemplos más representativos) ni ocupa 10 minutos de un noticiario en la radio o la TV de un total de 30 minutos de duración, o tiene espacios informativos propios y exclusivos….

Me gusta el deporte desde mi más tierna infancia. Y supongo que me seguirá gustando hasta que me muera. Mi estilo de vida es activo, sino me muevo me pongo de mal humor y no hay quien me aguante. Intento predicar con el ejemplo, soy promotor de la salud activa, mediante el ejercicio (que debe hacer uno mismo) y la alimentación (que debe organizarse uno mismo). Y en mi práctica deportiva, también me gusta la competición, conmigo mismo, e incluso “picándome” con algún compañero o compañera de entreno o carrera, “triscando” (entre correr, saltar y caminar) cuando salgo al monte.

La Liga de las Estrellas ya está aquí. Pues resulta que no me gusta el sentido único que se le suele dar al deporte: el fútbol. Mejor dicho, al deporte “espectáculo”, el que sigue con gran pasión la mayoría de la gente de este país. Hay vida más allá del fútbol. Natación, baloncesto, atletismo, ciclismo, ping-pong, carreras de montaña (seria genial), etc…, todos caben y suman espectáculo, si de eso es de lo que hablamos.

Otra reflexión: ¿Y si los esfuerzos económicos (también públicos, aunque ahora menos) se dedicaran mayoritariamente a dar acceso, promocionar y enseñar las bondades del ejercicio físico para la salud? Curiosamente, la gran decisión que han tomado los políticos que nos tienen que dirigir para que salgamos entre todos de la crisis, ha sido la de equiparar el IVA que se aplica al comprar una entrada para ir a ver un partido de la Liga de las Estrellas con el IVA  que se aplica al pagar la mensualidad de un centro deportivo. Del 8% al 21% en los centros deportivos, del 18 al 21% las entradas a espectáculos deportivos. Una decisión muy coherente. Todo es deporte, ¿no?

Aunque creo que con la gente que practica ejercicio físico de forma regular, el sistema de salud pública se ahorra su dinero (que por cierto, ahora no posee y tiene que pedir prestado):  menos uso de ansiolíticos, antidepresivos, hipolipemiantes, hipotensores, antidiabéticos, analgésicos y menos horas de trabajo de médicos de familia u otras especialidades. Pues parece ser que esta forma de responsabilizarse de la salud de uno mismo, merece el mismo IVA que  al ir a disfrutar de un partido de fútbol. ¡Genial! Aunque para algunas personas, un partido de fútbol, siempre y cuando gane su equipo, le aporta más felicidad que practicar 30 minutos de natación o asistir a una clase de pilates…, pero no más salud. ¡Seamos serios!

Este verano hemos tenido un relevo del espectáculo-deportivo. Mientras los equipos de fútbol de primera linea descansan, claro. Tampoco es cuestión de quitarles protagonismo. Cada 4 años de olimpiada nos toca vivir unos Juegos Olímpicos. Este año 2012 nos ha tocado. ¡Suerte que tenemos!

En referencia a esto, el otro día escuchaba a Mireia Belmonte, increíble nadadora y medallista olimpica. En la entrevista que le hicieron, reflexionaba sobre el deporte. Creo que fue por la radio en no sé que programa y, aunque siguiendo un razonamiento diferente al mío, llegaba a la misma conclusión. Fútbol y sólo fútbol: no puede ser. Una campeona olímpica, profesional ella (vive de y para el deporte) no puede equivocarse. El fútbol no es el deporte, es un deporte más. Hay que dejar sitio y potenciar otras disciplinas.

Mi afición por los deportes pasa por la práctica, y no por el disfrute como espectador (y menos por la TV). De los JJ.OO. reconozco que lo único que vi fue la final de baloncesto entre España y USA, y la ceremonia de clausura, a través de TVE a la carta -por internet-. No tengo una tele al uso, ni ganas. Dicha ceremonia fue un gran espectáculo musical y visual (sobre todo musical) difícil de repetir por la coincidencia de tantas estrellas en un mismo acontecimiento. Y lo que más me gustó no fue ver precisamente a las Spice Girls otra vez juntas (reconozco que nunca las he soportado!). Lo mejor de todo fue ver y escuchar a Eric Ylde, de Monty Pithon, cantar y silbar (y a todo el estadio también) el “Busca el lado bueno de la vida”. Aquí está en versión subtitulada y tal cual fue concebida y cinematografíada:

Ni Madness, ni Queen (sin Mercury), ni otras estrellas del panorama piro-musical (ja, ja…). Pido perdón a sus seguidores. Soy una persona de mensajes, y me quedo con el que lanza canción; “always look on the bright side of life”, una llamada al optimismo. A quien más y a quien menos, nos hace falta.

Deporte, salud y buen humor para vivir y compartir. Optimismo.

Y pensar que todo esto ha ido derivando a partir de un post sobre el uso de la cafeína en el deporte… me he ido de madre! Os prometo que esa era la idea original. Al final he sacado los parágrafos que hacían referencia a ese tema, para no cruzar tantas cosas. El próximo post si que hablo de la cafeína, lo prometo.

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