El estrés nos inflama y nos conduce a la mala vida

Recientemente se ha publicado un estudio donde se ha revelado que el estrés, a parte de debilitar el sistema immunitario, puede desencadenar procesos inflamatorios.

La inflamación  puede conducir a otros problemas de salud, tales como enfermedades cardíacas, asma y trastornos autoimmunes (reuma, psoriasis,…)

En definitiva, las personas estresadas tienen más riesgo de desarrollar alguna de estas enfermadades o agravarlas. Otra explicación para ligar estrés y enfermedad es que el propio estrés puede conducir a seguir conductas más insanas, como fumar y consumir más bebidas alcohólicas, o comer de forma inapropiada, o dormir menos. Y las hormonas liberadas en situaciones de estrés (cortisol, adrenalina,…) también tienen que ver en todo esto.

¿Y por qué nos ha tocado a nosotros? En épocas pretéritas, un estado estresante estaba ligado a un alto riesgo de ser herido (al entablar una pelea con otros individuos, por ser atacado por depredadores, o por peligros naturales) y en consecuencia, sufrir algún tipo de infección. La inflamación es un proceso natural y esencial para combatir las infecciones que se producen en nuestro organismo. La selección natural ha hecho el resto del trabajo: los genes de los individuos con respuesta inflamatoria ante las agresiones han perdurado en el tiempo, llegando a nuestros días. Somos los descendientes de los individuos mejor adaptados para sobrevivir en un medio hostil.

Propuestas de mejora ante situaciones de estrés

Saber gestionar bien el estrés (una respuesta tan humana y necesario para sobrevivir, no hay que olvidarlo), nos puede ayudar a tener una mejor salud. Tal como vivimos hoy día, deberíamos considerar seriamente todo esto. Tenemos que aprender a desestresarnos, y la mejor opción es hacerlo de forma activa, para así también contrarestar los efectos poco saludables de tener un trabajo o actividad sedentaria. Matamos dos pájaros de un tiro. Un paseo o una excursión, un rato de gimnasio, unos largos en la piscina, salir a correr, todas son buenas opciones para moverse y desestresarse

Comer de forma apropiada, sobre todo en épocas especialmente estresantes. Seguir una dieta equilibrada y rica en alimentos que, en cierta manera, puedan estimular el correcto funcionamiento del sistema inmunitario. Especialmente verduras y fruta frescas, muy ricas en antioxidantes. Controlar la ingesta de bebidas estimulantes: refrescos de cola, café, té, bebidas energéticas-estimulantes, etc… Y darnos algún pequeño premio que nos proporcione cierto placer…., un pequeña ración de chocolate hace milagros!

Fuente: Sheldon Cohen, Ph.D., professor of psychology, Carnegie Mellon University, Pittsburgh; Andrew H. Miller, M.D., professor, psychiatry and behavioral sciences, Emory University School of Medicine, Atlanta; April 2, 2012, Proceedings of the National Academy of Sciences, online

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