Una de las razones más importantes para que los niños y los jóvenes practiquen habitualmente deporte es que así aumentan muy significativamente las posibilidades de seguir practicándolo en la edad adulta, al retener este hábito como un comportamiento natural más, reproducible de forma mecánica, sin necesidad de hacer un esfuerzo especial. En otras palabras: practicar deporte, como todos las hábitos, depende de un proceso de aprendizaje que, cuando más tempranamente lo iniciemos, más posibilidades tendrá de que se afiance en nuestra impronta conductual. Los hábitos adquiridos durante la niñez y la adolescencia nos acompañaran toda la vida.
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Práctica deportiva en el ciclo de vida pasado
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Práctica deportiva en el presente (%)
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Sí
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No
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De
niño
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Sí
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79,0
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58,5
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No
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20,7
|
40,7
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De joven/
adolescente
|
Sí
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73,5
|
41,7
|
|
No
|
26,2
|
58,3
|
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De
adulto
|
Sí
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72,4
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22,1
|
|
No
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27,6
|
77,7
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Fuente del estudio: http://iesacsic.es/publicaciones/070820110.pdf
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