Pan para hoy hambre para mañana

La educación es la mejor de las inversiones que puede realizar una sociedad para mejorar la vida de los individuos que la componen. Los recursos que se invierten en ella tienen un retorno a medio y largo plazo que, sin duda alguna, superan a la inversión inicial.

Desde el blog del Grupo de Educación Sanitaria y Promoción de la Salud, que pertenece al Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC), me ha llegado un vídeo que habla sobre educación y salud.

Esta es la entrada donde se podía ver el vídeo. Gracias al Dr. Francisco Camarelles y colaboradores por vuestro encomiable trabajo. Me ha impactado mucho la siguiente frase: “Muchos factores más allá del sistema sanitario explican los niveles en salud: el nivel de ingresos, la vivienda, el trabajo, el barrio en el que se vive (tu código postal es más importante para tu salud que tu código genético) y las políticas públicas son muy importantes.” ¿Realmente es así?¿El acceso a una buena educación es un condicionante de la salud tan importante como la genética?

En necesario establecer una política inteligente que responda a una estrategia, siempre consensuada, planteada por los diferentes agentes que gobiernan nuestros territorios, con una visión a largo plazo, y que no obedezca a los intereses cortoplacistas del partido político que obtiene la mayoría electoral en las últimas elecciones.

Y cuando hablo de educación no me refiero únicamente a los niños en edad escolar, adolescentes en el instituto o jóvenes universitarios. Evidentemente es la base de la sociedad y representan nuestro futuro, tal como se muestra en el video. Y si no los educamos en salud, mal vamos.

Los adultos también nos tenemos que educar en salud. Somos la población activa, la que produce y la que pagamos impuestos. Los recursos que se nos dediquen harán que el gasto asistencial y hospitalario, en pruebas diagnósticas y en fármacos, etc.. disminuyan ostensiblemente. En la actualidad y en el futuro.

Para un gran número de personas, el médico de familia y enfermería es el principal (y a veces único) contacto que tienen con la salud. Ni soy político, ni gestor, ni médico, pero si formo parte de la comunidad y soy promotor de la salud, pero veo que es necesario plantear desde y para la propia comunidad acciones más potentes y continuistas, siguiendo una estrategia bien definida, y con una visión de mejora de la salud pública a largo plazo.

Creo que la educación no sólo debe dejarse en manos de los profesionales dedicados a dar asistencia sanitaria directa a los enfermos: médicos de familia y enfermería. En muchos casos, la sobrecarga de trabajo que tienen no les permite realizar ese trabajo educativo tan necesario. Un médico de familia, en 8 minutos, ¿tiene tiempo de auscultar, tomar la presión, reconocer, hacer una cura, valorar y diagnosticar, elaborar una receta (si procede), etc… y dar una educación sanitaria de calidad? Difícil.

Para ello se debe contar con los centros educativos y sanitarios, (públicos y privados), ayuntamientos, asociaciones de comerciantes, clubes deportivos, asociaciones de vecinos, centros culturales, bibliotecas, empresas privadas, etc… Pero nos hace falta una política eficaz, bien definida y dotada de recursos, para poder actuar al respecto. Y agentes que lideren dichas acciones.

Me consta que hay centros de salud que hacen esfuerzos mayúsculos por educar a los pacientes que pasan por sus consultas y a la comunidad donde ejercen su trabajo. Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en el CAP Vallcarca-St.Gervasi, en Barcelona.

En época de recortes habrá que priorizar y ajustar presupuestos como sea. Pero no hay que olvidar que en salud y educación se cumple aquello de “pan para hoy, hambre para mañana”. Pensemos todos en ello.

Unknown

  1. Por cierto, comparto el recurso del vídeo que también me parece muy interesante,
    hasta pronto!

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    • alexperezcaballero

      El video está muy bien. Merece la pena “menearlo”.
      Ciertamente, uno de los puntos fuertes de la medicina “alternativa” es el trato a las personas y el uso de los recursos psicosomáticos para mejorar la salud. Hay mucho por estudiar en este campo. Desde un principio, la percepción que tiene el enfermo es de mejora, solo por el hecho de ser escuchado. Pero hay enfermedades graves, o leves que si dejan de tratarse se convierten en graves, donde si por ser atendidos de una forma “más especial” se deja de recurrir a la medicina convencional, puede ser que un diagnóstico o un tratamiento llegue demasiado tarde, o no llegue. En mi opinión, no debe haber incompatibilidad, pero hay que actuar con conocimiento y cuidado.
      Un saludo, Patricia.

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