Caminar y sobrevivir al cáncer

En el proceso de lucha contra un cáncer se debería incorporar el ejercicio en la rutina diaria (caminar, bicicleta, tai-chí, estiramientos, etc…) Este hecho tiene una significación especial en la mejora de la calidad de vida del enfermo.

Al cansancio y dolor, propios de la misma enfermedad, hay que sumar los efectos secundarios que producen ciertos tratamientos, especialmente agresivos, como la quimioterapia o la radioterapia.

Hay estudios que sugieren que, si se ha incorporado el ejercicio en el día a día, en mujeres con cáncer de mama y en hombres con cáncer de próstata, existe un efecto positivo, al disminuir la sensación fatiga y aumentar la sensación de bienestar y energía. En otros tipos de cáncer también se han visto efectos positivos del ejercicio.

En pacientes con cáncer hematológico (linfoma, leucemia), carentes de buenas condiciones para hacer ejercicio aeróbico, la actividad física indicada debería ser mucho más moderada, y posiblemente de tipo no aeróbico.

Cómo hacerlo?

  • Informar al médico de la intención de comenzar un programa de ejercicio.
  • Sea como sea hay que empezar poco a poco. Ropa cómoda, calzado apropiado. Un paseo de 20 minutos cada día, suave. A la semana alargar hasta los 30 minutos. Y así sucesivamente. Sin prisa, y si hay que descansar, se descansa. Hay que interpretar correctamente las señales que el cuerpo nos da.
  • Es bueno hacer un registro, anotando las diferentes rutas (se pueden utilizar las nuevas tecnologías -apps para teléfonos móviles-), el tiempo que empleamos, los pasos dados (un podómetro puede ser muy útil) y las sensaciones que nos genera el ejercicio. Es una manera de “engancharse” a la actividad y cuantificar el progreso.
  • Intentar caminar en grupo, con familia y amigos. Mucha gente que está alrededor de los enfermos de cáncer no sabe cómo ayudar. Acompañar en los paseos o las sesiones de ejercicio estrecha los lazos sociales y familiares.

 

También hay estudios que muestran la conveniencia de hacer ejercicio y seguir una alimentación saludable como forma de disminuir el riesgo de, tras un cáncer de mama, poder tener una recaída. Además, la terapia hormonal que suele darse a las mujeres que han tenido este tipo de tumores, propician un aumento de peso. Más razón todavía para iniciar un programa de alimentación y ejercicio adecuado a las nuevas necesidades.

Fuente principal de este post:

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_131495.html#.UKu0vwtJPts

Más información:

http://www.consumer.es/web/es/salud/atencion_sanitaria/2011/09/05/203013.php

Un buen informe:

http://www.efdeportes.com/efd61/cancer.htm

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