La barbacoa

Hacer una barbacoa con la familia o los amigos forma parte de las costumbres veraniegas. Y la comida a la brasa, de entrada no tiene un exceso de grasa (si el corte de carne utilizado no lo tiene en origen). Habitualmente, tampoco hay grasa añadida en la elaboración de carnes a la brasa.
Sin embargo, un uso indebido de esta técnica de cocción puede provocar problemas de salud. Evitar sus peligros es clave para mantenerse sano y disfrutar de la comida.
Peligros. Las barbacoas pueden ser fuente de intoxicación alimentaria por comida cruda contaminada o poco cocida. Las parrillas calientes pueden causar quemaduras. Y la carne quemada puede contribuir al desarrollo de ciertos cánceres.

Buenas prácticas. Para evitar los peligros antes mencionados, merece la pena tener en cuenta una serie de consejos para el uso de la barbacoa:

  • Mantenerla limpia. Asegurarse de limpiar la parrilla y eliminar las grasas viejas de usos anteriores.
  • Usar encendedores para carbón, no petróleo. Distribuya el carbón con tenazas una vez esté bien encendido. No manipular con las manos, aunque nos dé la impresión de que no este en brasa.
  • Familiarizarse con su uso. Es importante saber cómo usar y apagar una parrilla de carbón o de gas con seguridad.
  • Seguir las medidas higiénicas habituales de la cocina. Recordar lavarse las manos y usar platos y tablas de cortar separadas para las carnes crudas y cocidas.
  • Usar adobos para marinar. La carne marinada puede quemarse menos. No dejar la carne al aire libre mientras se marina, sí en la nevera.
  • Es una buena práctica hacer una cocción previa que no sea en la propia barbacoa. El microondas puede ser una buena opción. Ésta cocción previa reduce la temperatura general de cocción y la carbonización.
  • Evitar poner la carne directamente del congelador a la parrilla.
  • Reducir el tamaño de las raciones a asar. Cortar la carne y el pollo en trozos más pequeños para que se hagan del todo y antes.
  • Revisar las temperaturas. Para evitar una posible intoxicación alimentaria, revise las temperaturas con un termómetro de carne. Habrá plena seguridad si se han superado los 75ºC de temperatura en el centro de la pieza.
  • No permitir que la carne se carbonice. La carne carbonizada contiene tres sustancias químicas potencialmente cancerígenas: PhIP, HCA (aminas heterocíclicas) y PAH (hidrocarburos aromáticos policíclicos).
  • Eliminar la grasa. En la carne y las aves, menos grasa significa menos PAH.
  • Lo mismo que para las carnes, ocurre para los pescados y mariscos.
  • Probar con más verduras. Las verduras a la parrilla son una alternativa saludable a la carne.
  • Apagar bien la barbacoa. Al final de su uso, asegúrese de apagar el carbón del todo, o de cerrar la válvula del gas.
 
Y, evidentemente, en el caso de estar prohibido encender fuego o usar barbacoas por peligro de incendio, no debemos plantearnos en ningún momento su uso.

Fuente de la información: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/news/fullstory_114383.html

 
 
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